Punta Ballenas es uno de los hoteles más antiguos y emblemáticos de Máncora, ubicado directamente frente al mar, a solo 300 metros del centro del Máncora.
Con 10 habitaciones de estilo rústico, muchas con balcón o terraza privada y vistas al mar, el hotel no tiene grandes lujos, ofrece un ambiente tranquilo y apartado del bullicio del pueblo.
Cuenta con piscina, una deliciosa playa frente al hotel, restaurante, bar, desayuno incluido, WiFi gratuito y estacionamiento.
Los huéspedes destacan principalmente su ubicación privilegiada frente al mar y el ambiente de serenidad que difícilmente se encuentra en otros alojamientos de Máncora. Valoran especialmente el restaurant con vista al mar… el desayuno sse sirve prácticamente a orillas del mar, y el sonido de las olas como compañía constante. Muchos resaltan la calidez del personal y la buena relación calidad-precio, considerándolo una buena alternativa algo mas escondida y con encanto rústico.
Algunos viajeros mencionan que el hotel podría beneficiarse de mayor mantenimiento en ciertos ambientes, por lo que se recomienda solicitar habitación con vista al mar para aprovechar al máximo la experiencia.
Punta Ballenas fue uno de los primeros alojamientos en Máncora, creado por el mismísimo Harry Schuler, limeño que vivió muchos años aquí en Máncora, y quien fuera todo un personaje en la zona.
Se ubica algo mas retirado de la playa central de Máncora (a unos 500 mts hacia el norte, como yendo a playa Las Pocitas), lo cual entrega una tranquilidad total tanto en las instalaciones, como en su playa; poca gente a comparar con Mancora… casi una “playa privada”. No es la mejor playa para bañarse, tiene sectores con rocas, pero puedes caminar al norte unos 200 mts y ahi tener un buen spot para bañarse.
Para los amantes del surf, es un super spot. Puedes ir caminando por la orilla del mar y en menos de 5 min ya estás frente al point de surf de Máncora. También tienes la posibilidad de correr una ola izquierda frente al hotel (surf point conocido como “Punta Ballenas”), que funciona bien con crecidas direcció suroestes (más en invierno que en verano).
Cuenta con habitaciones sencillas pero acogedoras, un restaurant a orillas del mar (de los pocos que hay en Máncora) y frente a una playa tranquila.
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