Disfruta de una experiencia única en Casa Porto Fino, una impresionante propiedad de 650 m² construida sobre un terreno de 1,000 m², situada en primera fila frente al mar en Las Pocitas, el sector más exclusivo y tranquilo de Máncora. Con acceso directo a la playa propio, esta casa combina diseño moderno, amplitud y un equipamiento completo para que tú y tu grupo solo piensen en descansar.
La propiedad cuenta con amplio jardín, piscina con terraza, parrilla con horno y rostizador, sala de bar y lounge con televisor de 60″, dos comedores (uno interior y uno exterior con vista al mar), y un deck frente al océano perfecto para los atardeceres del norte peruano. En ambos niveles encontrarás terrazas espaciosas desde donde se aprecia el mar en toda su magnitud. Además, dispone de cocina completamente equipada, lavandería con lavadora y secadora, y WiFi en toda la casa.
Casa Porto Fino tiene 6 habitaciones, cada una con baño privado y aire acondicionado:
Master King (2do piso): cama king, TV 48″, terraza con vista al mar.
Master King (2do piso): cama king, TV 43″, terraza con vista al mar.
Queen + camarote doble (1er piso): cama queen más litera de camas de plaza y media, terraza con vista al mar.
Habitación de literas (1er piso): dos camarotes con camas de plaza y media.
Habitación múltiple: tres camas de plaza y media más una cama doble, terraza con vista al mar.
King + camarote (1er piso): cama king y litera de plaza y media, terraza con vista al mar.
Adicionalmente, la casa dispone de cuarto de servicio con dos camas y baño propio.
Casa Porto Fino cuenta con personal de atención durante tu estadía: un encargado de logística disponible para resolver cualquier necesidad, más dos personas a cargo de la cocina y limpieza de la propiedad, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. Un equipo comprometido para que cada día sea perfecto.
¿Qué dicen los huéspedes de Casa Porto Fino?
Quienes se quedan en Casa Porto Fino coinciden en tres cosas: la ubicación es imbatible (playa sin rocas, ideal para bañarse y jugar con niños), la casa supera con creces lo que muestran las fotos, y el personal —especialmente Eduardo y su equipo— convierte la estadía en algo realmente especial. Las familias destacan la calidez del servicio, la excelente sazón de la cocina y la tranquilidad de un entorno alejado del bullicio del centro de Máncora. La mayoría se va ya pensando en cuándo volver.